PIENSO QUE UNO DE LOS MOMENTOS MÁS HERMOSOS E INESPERADOS DE NUESTRA LLEGADA al Cielo va a ser aquel en que nos reencontremos con los animales que nos acompañaron en la vida.
Varias veces me han preguntado si es verdad que los perritos van al cielo. Si bien hay un versículo que nada tiene que ver con esto y que afirma que los perros no van a entrar al cielo (Ap. 22:15), la verdad es que yo creo rotundamente que el cielo tendrá una fauna maravillosa, donde ciertamente el Señor permitirá que veamos a sus criaturas, a quienes en esta tierra amamos y cuidamos.
Quizás influenciado un poco por Lewis me encanta imaginarme como será esa escena... mis mascotas de toda la vida esperándome, ladrando, correteando y quizás podré saber qué pensaban de mí cuando les daba comida, o cuando los vacunaba, o hacia cosas que para ellos eran desagradables. Me encanta la idea de esto, y será genial poder vivirlo.
Ayer partió mi pequeña Betty. Un Cuy que compré hace casi 6 años atrás, cuando aún estaba soltero, y si bien nuestra idea con Kathy era que se viniera a vivir con nosotros, nunca llegamos a concretarlo. Era tan tierna e interactiva que en casa de mis papás quién más la extrañará va a ser mi mamá, a quien constantemente le pedía comida, en especial tomates hidropónicos.
Esperando que el Señor me conceda la dicha de volver a ver a mi Betty, hago aquí un pequeño homenaje recordando a todos mis amigos peludos, con patas, aletas y escamas que me han acompañado durante mi vida. Quizás haya alguno que se me escape, y le pido (simbólicamente) disculpas. Pero como amante del creador, amo lo que ha creado... y vaya que hay criaturas maravillosas que han compartido sus vidas conmigo:
CLAUDIA ARDILLI: Mi primer hámster. Me lo compraron cuando yo tenia unos 7 u 8 años, cuando vivíamos en San José de Maipo. Era una hembra, albina, angora. La compramos en el centro, en una tienda que ya no existe en el paseo San Agustín. Fue mi primera experiencia cuidando un animalito (aunque claro, casi todo el trabajo lo hacía mi mamá. Me acuerdo cuando pensábamos que tenía un tumor, porque guardaba nueces en sus bolsas. La dejabamos libre el el living y hacía una madriguera. Fue muy querida por todos, aunque no duró mucho tiempo. Un buen día se murió. En esa época yo pensé que la había aplastado mi hermano Rody, pero hoy en día más bien pienso que murió de una hipotermia. Lloré bastante.
MINI ARDILLI: La sucesora de la anterior. Era un hámster café. Tenía una personalidad bien diferente a la anterior. Debía su nombre a la ratona Minie. Un buen día se escapó de su jaula, y creo que se fue por un agujero en el suelo. Simpre oraba para que no se la comiera un gato o un ratón.
MARDOQUEO (MARDI): Otro hámster, que tuve cuando tenía como 13 o 14 años. Era un macho, café. Nombrado en honor al rey del libro de Ester. Duró solo un par de meses y falleció de hipotermia. Tengo toda la impresión de haberlo enterrado vivo, puesto que al día después un vecino afirma haber encontrado un hámster de similares características.
TEÓFILO (TOFFY): Luego de la muerte (?) de MARDI, compramos otro hámster muy parecido. Llamado así en nombre del destinatario de los libros de Lucas. Primero pensé en llamarlo Paracleto, pero después consideré que podía ser muy hereje. Falleció de hipotermia también. Desdee entonces decidí no tener más hámsters.
BILBO Y FRODO: Mucho antes de la fama de las películas del Señor de Los Anillos, cuando tenía como 19 años decidí intentar críar Jerbos (Gerbills). De ahí compré a Bilbo y a Frodo, dos hermanos, machos de color gris, que tuve por más de un año y medio. Fue genial aprender a comunicarme con ellos. Cuando se asustaban, hacían sus saltitos nerviosos. Eran como dos pequeños canguritos. Se asustaban con la alarma del reloj. Les encantaba que les hiciera cariñito en la guatita. Generalmente los dejaba libres por la casa, mienntras estudiaba para la universidad. Inevitablemente tuvieron el mismo fin de mis roedores. Primero Bilbo, luego Frodo, murieron por hipotermia.
GORDO: Junto a Teresilde, me traje estos Jerbos de la universidad. De hecho me los regaló mi amiga Galaxia. Estaban destinados a ser comida de serpientes en el zoológico. Lamentablemente no alcancé a conocer mucho al Gordo. Era un macho café claro, enorme. Murió antes del mes de llegar a mi casa. No supe por qué.
TERESILDE: Mi hermosa Tere. ¡Cómo te recuerdo a tí! Fue mi ratona favorita por mucho tiempo. Llegó junto al Gordo y me acompañó por un poco más de 4 años. Fuimos muy amigos. Vivía suelta en mi pieza. Le encantaba la maravilla, como si fuesen golosinas. Una vez se me perdió, pero la logré encontrar. Fue la única de mis ratonas que tuvo pareja. Se fue a vivir con él durante casi 2 meses, y después volvió a mi casa con 3 de las 5 crías que tuvo. El nombre se lo puse en honor a cierta señora que encontré en la guía de telefono. Muy chistoso. Murió de causas naturales, justo cuando intentaba cruzar a una de sus hijas con Shasta, el Jerbo del Pablo R.
JUMPIN' JUANA: Juanita fue la primera de las hijas de Teresilde. Era una jerbo completamente negra. Su nombre lo adquirió puesto que nadie saltaba como ella. era una verdadera cangurita. Lamentablemente esto le costó la vida, cuando saltó dentro del jarro del jugo un dia mientras le lavaba su acuario.
SUSANITA: La hermana gemela de Jumpin' Juana, duró varios meses más, pero falleció de hipotermia ese invierno. Era mucho más tierna y tranquila que su hermana.
BABY TERE: Esta cría era un vivo retrato de su madre, por eso tuvo su nombre. Vivió con nosotros casi 3 años. Falleció cuando el Shasta fue a su casa con la idea de dejar descendencia.
LILI Y PINTA: Cuando murió la Teresilde, quise llenar el espacio que dejó en su jaulita con dos nuevas Jerbos. Dos hembra espectaculares (no he vuelto a ver dos más lindas que ellas) Ambas eran overo (blancas con manchas) una de color gris claro y la otra café claro. Un día comenzaron con hipotermia, pero solo Pinta murió. A la otra literalmente la resucité al ponerla dentro de un calcetín sobre el calefactor eléctrico. Lili duró algunos meses más. No he vuelto a tener Jerbos desde ese entonces.
ARTURITO CUYUYÍN: Mi precioso Cuy. Con él tuve la dicha de conocer lo que es cuidar a esta especie. Es el animalito más tierno que he tenido. Era parte de una tesis de veterinaria. Mientras hacía turnos, conocí a la tesista y me lo regaló. Era un Cuy de una subespecie rara de Arica. Era de pelo corto, duro, de color café anaranjado. Le decían ambulancín, porque era muy comunicativo. Hacía cerca de 20 sonidos distintos, y era fácil saber que le pasaba. Chillaba pidiendo comida, ronroneaba cuando estaba feliz. Le encantaba la naranja, y me saludaba cuando llegaba a la casa. Lo soltaba por la casa, y me seguía. Caminaba siempre sigiloso, pero conmigo tenía mucha confianza. Dormía en mi pieza conmigo. Lamentablemente se fue temprano también. Solo alcanzó a estar 2 años con nosotros. Por algún motivo tuvo una sarna en las patas, que pasó a pioderma. Esto le impedía comer naranja apropiadamente y desarrolló un escorbuto. Las últimas semanas de su vida fueron realmente tristes. Tenía completamente inmovilizadas las patas posteriores. Pese a que fue visto por veterinarios especialistas, se murió en mis brazos. Todavía me acuerdo de su último suspiro. De nuevo lloré como pocas veces por un animalito.
MILAGROS: Una lagartija que me compré cuando tenía que hacer un terrario en sexto básico. Le puse así porque era un milagro que comiera. Era chiquitita, café, y yo asumía que era hembra, pero nunca lo supe con certeza. Un buen día se murió.
JUAN ANDRÉS: El novio de Milagros era grande y colorido. Cuando se murió ella, decidí que lo mejor era soltarlo en el jardín. Me alegré cuando en la primavera siguiente volví a verlo tomando sol en la misma pared donde lo había soltado.
MIS PECES: Realmente ya no se cuántos peces he tenido en el acuario de mi papá. Tuve muchisimas especies, guppys, platys, cebras, labeos, sumatranos, mollys, etc. Crié y recrié miles de ellos. Hay algunos que recuerdo, como la primera espada que logré reproducir, la vez en que sin querer se reprodujo una pareja de labeos, y porsupuesto nuestros Oscares, que reconocían la voz... eran 4 pero 2 de ellos vivieron casi 6 años, junto a un plecostomo gigante.
RANDY: Nuestro perrito hermoso. El único mamífero que todavía vive. A veces nos ha hecho pasar susto eso si. Es un Sobarzo más. Definitivamente. Llegó el '96, comprado en una expo animales. Es un tierno, un cobarde (no me deja ponerle ni antiparasitario sin llorar como guagua), y bastante fallado. Ha tenido convulsión idiopática, criptorquideo, papilomas, entropion, retención dental y dedos supranumerarios. En fin... jajaja.
FRIJOL: Un conejito que me traje de la U. Era de una compañera y no podía tenerlo más. Yo sin preguntar a nadie me lo traje. En mi casa ni se inmutaron y se lo llevó mi papá a la clínica donde trabaja. Ahí estuvo casi un año hasta que se le ocurrió comerse las flores del jardín. Ahí tuvo que volar. Se lo llevó un auxiliar. No se si se lo habrá comido o lo habrá cuidado.
PANTRUCA (PILLINA): Una perrita callejera que cuidé cuando vivía en San José de Maipo. Nunca fue mia propiamente tal, pero la quise como si lo fuera. Me dijeron que la habían matado.
NHAHALAH (NALA): Una perrita chiquitita, todavía lactante que cuidé a petición de las 4A. Fue toda una experiencia darle leche cada 2 horas, día y noche por 48 horas. Fue una preparación para ser padre, yo creo. Era muuuy tierna.
Quizás influenciado un poco por Lewis me encanta imaginarme como será esa escena... mis mascotas de toda la vida esperándome, ladrando, correteando y quizás podré saber qué pensaban de mí cuando les daba comida, o cuando los vacunaba, o hacia cosas que para ellos eran desagradables. Me encanta la idea de esto, y será genial poder vivirlo.
Ayer partió mi pequeña Betty. Un Cuy que compré hace casi 6 años atrás, cuando aún estaba soltero, y si bien nuestra idea con Kathy era que se viniera a vivir con nosotros, nunca llegamos a concretarlo. Era tan tierna e interactiva que en casa de mis papás quién más la extrañará va a ser mi mamá, a quien constantemente le pedía comida, en especial tomates hidropónicos.
Esperando que el Señor me conceda la dicha de volver a ver a mi Betty, hago aquí un pequeño homenaje recordando a todos mis amigos peludos, con patas, aletas y escamas que me han acompañado durante mi vida. Quizás haya alguno que se me escape, y le pido (simbólicamente) disculpas. Pero como amante del creador, amo lo que ha creado... y vaya que hay criaturas maravillosas que han compartido sus vidas conmigo:
CLAUDIA ARDILLI: Mi primer hámster. Me lo compraron cuando yo tenia unos 7 u 8 años, cuando vivíamos en San José de Maipo. Era una hembra, albina, angora. La compramos en el centro, en una tienda que ya no existe en el paseo San Agustín. Fue mi primera experiencia cuidando un animalito (aunque claro, casi todo el trabajo lo hacía mi mamá. Me acuerdo cuando pensábamos que tenía un tumor, porque guardaba nueces en sus bolsas. La dejabamos libre el el living y hacía una madriguera. Fue muy querida por todos, aunque no duró mucho tiempo. Un buen día se murió. En esa época yo pensé que la había aplastado mi hermano Rody, pero hoy en día más bien pienso que murió de una hipotermia. Lloré bastante.
MINI ARDILLI: La sucesora de la anterior. Era un hámster café. Tenía una personalidad bien diferente a la anterior. Debía su nombre a la ratona Minie. Un buen día se escapó de su jaula, y creo que se fue por un agujero en el suelo. Simpre oraba para que no se la comiera un gato o un ratón.
MARDOQUEO (MARDI): Otro hámster, que tuve cuando tenía como 13 o 14 años. Era un macho, café. Nombrado en honor al rey del libro de Ester. Duró solo un par de meses y falleció de hipotermia. Tengo toda la impresión de haberlo enterrado vivo, puesto que al día después un vecino afirma haber encontrado un hámster de similares características.
TEÓFILO (TOFFY): Luego de la muerte (?) de MARDI, compramos otro hámster muy parecido. Llamado así en nombre del destinatario de los libros de Lucas. Primero pensé en llamarlo Paracleto, pero después consideré que podía ser muy hereje. Falleció de hipotermia también. Desdee entonces decidí no tener más hámsters.
BILBO Y FRODO: Mucho antes de la fama de las películas del Señor de Los Anillos, cuando tenía como 19 años decidí intentar críar Jerbos (Gerbills). De ahí compré a Bilbo y a Frodo, dos hermanos, machos de color gris, que tuve por más de un año y medio. Fue genial aprender a comunicarme con ellos. Cuando se asustaban, hacían sus saltitos nerviosos. Eran como dos pequeños canguritos. Se asustaban con la alarma del reloj. Les encantaba que les hiciera cariñito en la guatita. Generalmente los dejaba libres por la casa, mienntras estudiaba para la universidad. Inevitablemente tuvieron el mismo fin de mis roedores. Primero Bilbo, luego Frodo, murieron por hipotermia.
GORDO: Junto a Teresilde, me traje estos Jerbos de la universidad. De hecho me los regaló mi amiga Galaxia. Estaban destinados a ser comida de serpientes en el zoológico. Lamentablemente no alcancé a conocer mucho al Gordo. Era un macho café claro, enorme. Murió antes del mes de llegar a mi casa. No supe por qué.
TERESILDE: Mi hermosa Tere. ¡Cómo te recuerdo a tí! Fue mi ratona favorita por mucho tiempo. Llegó junto al Gordo y me acompañó por un poco más de 4 años. Fuimos muy amigos. Vivía suelta en mi pieza. Le encantaba la maravilla, como si fuesen golosinas. Una vez se me perdió, pero la logré encontrar. Fue la única de mis ratonas que tuvo pareja. Se fue a vivir con él durante casi 2 meses, y después volvió a mi casa con 3 de las 5 crías que tuvo. El nombre se lo puse en honor a cierta señora que encontré en la guía de telefono. Muy chistoso. Murió de causas naturales, justo cuando intentaba cruzar a una de sus hijas con Shasta, el Jerbo del Pablo R.
JUMPIN' JUANA: Juanita fue la primera de las hijas de Teresilde. Era una jerbo completamente negra. Su nombre lo adquirió puesto que nadie saltaba como ella. era una verdadera cangurita. Lamentablemente esto le costó la vida, cuando saltó dentro del jarro del jugo un dia mientras le lavaba su acuario.
SUSANITA: La hermana gemela de Jumpin' Juana, duró varios meses más, pero falleció de hipotermia ese invierno. Era mucho más tierna y tranquila que su hermana.
BABY TERE: Esta cría era un vivo retrato de su madre, por eso tuvo su nombre. Vivió con nosotros casi 3 años. Falleció cuando el Shasta fue a su casa con la idea de dejar descendencia.
LILI Y PINTA: Cuando murió la Teresilde, quise llenar el espacio que dejó en su jaulita con dos nuevas Jerbos. Dos hembra espectaculares (no he vuelto a ver dos más lindas que ellas) Ambas eran overo (blancas con manchas) una de color gris claro y la otra café claro. Un día comenzaron con hipotermia, pero solo Pinta murió. A la otra literalmente la resucité al ponerla dentro de un calcetín sobre el calefactor eléctrico. Lili duró algunos meses más. No he vuelto a tener Jerbos desde ese entonces.
ARTURITO CUYUYÍN: Mi precioso Cuy. Con él tuve la dicha de conocer lo que es cuidar a esta especie. Es el animalito más tierno que he tenido. Era parte de una tesis de veterinaria. Mientras hacía turnos, conocí a la tesista y me lo regaló. Era un Cuy de una subespecie rara de Arica. Era de pelo corto, duro, de color café anaranjado. Le decían ambulancín, porque era muy comunicativo. Hacía cerca de 20 sonidos distintos, y era fácil saber que le pasaba. Chillaba pidiendo comida, ronroneaba cuando estaba feliz. Le encantaba la naranja, y me saludaba cuando llegaba a la casa. Lo soltaba por la casa, y me seguía. Caminaba siempre sigiloso, pero conmigo tenía mucha confianza. Dormía en mi pieza conmigo. Lamentablemente se fue temprano también. Solo alcanzó a estar 2 años con nosotros. Por algún motivo tuvo una sarna en las patas, que pasó a pioderma. Esto le impedía comer naranja apropiadamente y desarrolló un escorbuto. Las últimas semanas de su vida fueron realmente tristes. Tenía completamente inmovilizadas las patas posteriores. Pese a que fue visto por veterinarios especialistas, se murió en mis brazos. Todavía me acuerdo de su último suspiro. De nuevo lloré como pocas veces por un animalito.
MILAGROS: Una lagartija que me compré cuando tenía que hacer un terrario en sexto básico. Le puse así porque era un milagro que comiera. Era chiquitita, café, y yo asumía que era hembra, pero nunca lo supe con certeza. Un buen día se murió.
JUAN ANDRÉS: El novio de Milagros era grande y colorido. Cuando se murió ella, decidí que lo mejor era soltarlo en el jardín. Me alegré cuando en la primavera siguiente volví a verlo tomando sol en la misma pared donde lo había soltado.
MIS PECES: Realmente ya no se cuántos peces he tenido en el acuario de mi papá. Tuve muchisimas especies, guppys, platys, cebras, labeos, sumatranos, mollys, etc. Crié y recrié miles de ellos. Hay algunos que recuerdo, como la primera espada que logré reproducir, la vez en que sin querer se reprodujo una pareja de labeos, y porsupuesto nuestros Oscares, que reconocían la voz... eran 4 pero 2 de ellos vivieron casi 6 años, junto a un plecostomo gigante.
RANDY: Nuestro perrito hermoso. El único mamífero que todavía vive. A veces nos ha hecho pasar susto eso si. Es un Sobarzo más. Definitivamente. Llegó el '96, comprado en una expo animales. Es un tierno, un cobarde (no me deja ponerle ni antiparasitario sin llorar como guagua), y bastante fallado. Ha tenido convulsión idiopática, criptorquideo, papilomas, entropion, retención dental y dedos supranumerarios. En fin... jajaja.
FRIJOL: Un conejito que me traje de la U. Era de una compañera y no podía tenerlo más. Yo sin preguntar a nadie me lo traje. En mi casa ni se inmutaron y se lo llevó mi papá a la clínica donde trabaja. Ahí estuvo casi un año hasta que se le ocurrió comerse las flores del jardín. Ahí tuvo que volar. Se lo llevó un auxiliar. No se si se lo habrá comido o lo habrá cuidado.
PANTRUCA (PILLINA): Una perrita callejera que cuidé cuando vivía en San José de Maipo. Nunca fue mia propiamente tal, pero la quise como si lo fuera. Me dijeron que la habían matado.
NHAHALAH (NALA): Una perrita chiquitita, todavía lactante que cuidé a petición de las 4A. Fue toda una experiencia darle leche cada 2 horas, día y noche por 48 horas. Fue una preparación para ser padre, yo creo. Era muuuy tierna.
