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sábado, diciembre 28, 2013

2013

ESTE 2013 YA LLEGA A SU FIN, Y LO DESPIDO CON UNA SENSACIÓN DE GRATITUD, PERO TAMBIÉN  de sorpresa, ya que ha sido un año muy rápido para mi.
 Fue un año distinto, ya que coincidió con mi sabático en el GBU. Cuando inicié este tiempo de volcarme a algo distinto a lo que había estado acostumbrado estos últimos 8 años, pensé que sería un tiempo de descanso. Nada más lejano a la realidad. Aún así, ha sido un tiempo enriquecedor. He podido aprender de nuecas dimensiones de la Paternidad, y también conocer más al Señor en esta área, y conocerme a mi mismo. Me queda un camino muuuuuy largo que recorrer en esto de ser papá. Realmente me considero un novato apenas en esto. Pero gracias al Señor, a mi esposa, y por supuesto a mis hijas, he podido ir cada dia viendo que esto se trata de mucha dedicación, abandono de egoísmo, voluntad y sobre todo amor.
 Estoy muy contento con los logros universitarios de mi señora. Este año fue especialmente pesado para ella, ya que además de aumentar la carga académica y de prácticas, nuestra hija pequeña gracias a su peculiar carácter, no siempre ayudó a hacer esto más liviano. Aún así ella salió triunfante de ambos semestres, aún cuando pensamos que dos ramos no los pasaría... (gracias Dios!)
A mediados de año, nos sorprendimos con la noticia que seremos padres nuevamente. Una gran sorpresa, que no dejó de desconcertarme. ¡Esto nos hace replantearnos muchos de nuestros planes! En fin, cada hijo/a es un don de Dios, y llega en el momento oportuno. Nunca son fuera de tiempo, y estamos entendiendo la voluntad de Dios, y llenándonos de amor para recibir a nuestra nueva hija.
En lo profesional, pude dedicarme casi en totalidad a las clases, y a mis queridas bacterias. Lo disfruté a concho, aunque a veces no fue todo lo que esperaba. Hoy estoy 'reprogramándome' para volver al GBU, el cual es mi llamado en este momento. Una situación dificil confieso que fue el renunciar a un trabajo muy bien remunerado, hace poco, para partir a esta aventura, nuevamente, donde el sustento está enraizado simplemente en la fe en la provisión divina. Aún así, no lo cambio por nada.
Gracias Señor. A tu amparo, vamos por el 2014!
 
 ¡Esfuerzate!, pero no tengas miedo. Mira que Dios viene con una recompensa grande para tí. Él te va a pagar por tu esfuerzo. ¡Dios mismo va a venir, y te va a salvar!. No tengas miedo. No te rindas ¡Esfuerzate!. Is.35:4.

jueves, junio 20, 2013

LA TERCERA OPORTUNIDAD

Hoy he estado pensando en las personas que se encontraron con Jesús, y que fueron restauradas por él, ya sea en lo fisico, emocional, espiritual, o como sea. Pensaba que en la Biblia la mayor parte de las veces se nos muestra a Cristo en formas distintas dando una segunda oportunidad a estas personas de vivir una vida mejor (o quizás en términos más reformados, una primera oportunidad de vivir de verdad). Y es maravilloso.

Pero también pensaba... ¿qué pasaría con ellos después? ¿Será que la "mujer adúltera", volvió a adulterar? ¿Será que Nicodemo volvió a comportarse farisaicamente? ¿Será que los niños bendecidos volvieron a ser rechazados?. Y pensaba qué maravilloso cómo Jesús marca un hito en la vida de ellos, y la marcó en mí. Pero qué pasa cuando vivimos un paso hacia atrás? ¿Hay una nueva oportunidad, después de haber sido restaurado por Jesús? ¿Hay esperanza cuando uno ya usó el último cartucho de esperanza, el que se pensaba era el definitivo?
Confieso que me hubiera encantado en la Biblia ver la historia de un hombre o una mujer, que haya sido sanado o sanada dos veces por Jesús... o ver si luego de un tropiezo en la fe, volvía a levantarse. Quizás eso sería muy esperanzador cuando uno se da cuenta que la lucha no termina cuando uno dice ¡soy cristiano! Que la lucha no termina cuando uno se deja caer en los brazos de Jesús. Que hermoso sería ver en las escrituras una historia de Jesús entregando una tercera oportunidad.

Pero...

...espera...

quizás si la hay...

Y entonces acude a mi mente, como una explosión de adrenalina, 

y la historia cobra tanto sentido... Y veo que es Pedro.

Pedro, bendito Pedro, que nos representas junto a Maestro. Su historia es la nuestra, como hijos (torpes a veces), que atinamos y fallamos. Aquí vemos la misericordia, el amor y el cuidado de Jesús, al brindar no sólo una primera o segunda oportunidad. Su corazón está dispuesto a dar una tercera, una cuarta, una quinta y todas las que sean necesarias. Nos sana una y otra vez. Nos vuelve a enseñar la lección. Nos guía por los mismos pasos cuantas veces sea necesario. Nos recoje si caemos. Nos anima. Nos re-conforta. Y aún cuando pensamos, que no estamos preparados. Que la lección la fallamos. Que re-probamos. Aún cuando lo pensamos... está dispuesto a jugársela por nosotros. Y por su propia vida fue capaz... de darnos la preciada TERCERA oportunidad.

Gracias Dios. Hoy necesito una tercera oportunidad.

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