HOY ES UN DÍA DISTINTO. EN EL GBU SE HA INVITADO A EMPLEAR ESTA SEMANA COMO UN TIEMPO DE ORACIÓN Y (HOY PUNTUALMENTE) de ayuno.
Creo que he comentado anteriormente que sin estar muy habituado a ayunar, cada vez que lo hago es una ocasión especial, y busco aprovecharla, reflexionando en torno a lo que me convoca a dejar de comer un dia entero.
Siento hambre. Es un hambre que en este momento es opcional, es decir en cualquier momento podría ir y dejar de ayunar abriendo el refrigerador o bajando y comprandome un almuerzo en el burger o que se yo en que otro lugar.
Pero mientras mi hambre es opcional, cuantos más sienten lo mismo o peor, sin que para ellos haya una alternativa.
No pienso solamente en aquellos que no tienen que comer por su pobreza (aunque claro que ellos son los primeros que se me vienen a la mente), sino que pienso en todas las personas que tienen otro tipo de apetitos y que no pueden ser saciados porque no saben como hacerlo. Por invitación de la DEN esta semana debemos orar por los estudiantes. Cada vez que visito las universidades, me gusta llegar un ratito antes y observar. Mirar en que andan los jóvenes de nuestro país.
Casi siempre veo lo mismo: ahí están, las multitudes de estudiantes universitarios. Muchos de ellos están en recreo. Se juntan con sus amigos, a compartir. Se sientan en los patios, ven qué puede pasar de entretenido. Ahí se promocionan las fiestas mechonas. Allí hay un grupo que planea a dónde van a ir a carretear esta tarde. Unos pocos estudian (en esta fecha es menos, porque las pruebas apenas comienzan), otros juegan. Varias parejas de pololos.
Y así, día tras día. Si uno mira desde fuera, pareciera que se trata de un mundo inmutable. Hay que introducirse un poco más en el enjambre para conocer mejor la dinámica universitaria.
Y yo me he metido. Pregunto a algunos, ¿por qué estudian lo que estudian?, casi siempre la respuesta se relaciona con el dinero, sostener a la familia, tener un mejor futuro (entiendase plata). Algunos estudian porque es lo obvio que viene después del colegio. Lo hacen porque quedaron en esa carrera, porque los papás los mandan. Otros ven en los estudios su única fuente de salvación, para salir de un mundo que hasta ahora les da la espalda. Algunos ni siquiera pasan del primer año. Se equivocan y se dan un costalazo, reprobando todos los ramos. Era distinto a lo que inmaginaron.
Otros buscan un estatus, pero me refiero con esto respecto a sus pares. Son los payasos del curso. No se sienten cómodos hasta que alguno de sus compañeros le brinda su atención.
Me da la impresión que la generación de estudiantes de hoy es mucho más inmadura que la mía o la de mis padres. ¿Será que yo me estoy poniendo viejo? Hoy veo mucho más niños a los estudiantes. A veces los noto muy 'pajaritos'. Combatiendo el estrés que brinda la responsabilidad, con alcohol, amoríos fugaces y carrete pesado. Obviamente no todos.
En todas estas cosas noto un hambre. Hambre de estabilidad, de seguridad, hambre de sentido y de trascendencia.
Gracias a Dios, si hiciera un ayuno de este tipo de hambre, yo se perfectamente a que refrigerador puedo ir y terminar con este ayuno... ¿pero ellos?
Ellos que en los próximos años van a dirigir nuestro Chile, ¿podrán hacerlo con la 'guata vacía'?
¿De que manera este apetito influirá en las decisiones que deben tomar? ¿serán honestos, justos, fieles y juiciosos? o ¿se echarán a la boca cada trozo de mundo que puedan para poder saciarse?
Lógicamente no puedo hablar de todos, pero es lo que hoy por hoy me llama la atención cuando visito las universidades de este 2009.
Que el Señor bendiga y guarde a los universitarios de nuestro país. Gracias por el privilegio que has concedido a miles de jóvenes chilenos hoy (incluyéndome a mi y a mi esposa) de poder educarnos, soñar y poner en práctica nuestras ideas en la Universidad.
Que Dios nos ayude, a los cristianos universitarios, a ser promotores del alimento vivo que nutre de verdad. Que sacia para siempre, y que se puede compartir y no se acaba jamás.
Y yo me he metido. Pregunto a algunos, ¿por qué estudian lo que estudian?, casi siempre la respuesta se relaciona con el dinero, sostener a la familia, tener un mejor futuro (entiendase plata). Algunos estudian porque es lo obvio que viene después del colegio. Lo hacen porque quedaron en esa carrera, porque los papás los mandan. Otros ven en los estudios su única fuente de salvación, para salir de un mundo que hasta ahora les da la espalda. Algunos ni siquiera pasan del primer año. Se equivocan y se dan un costalazo, reprobando todos los ramos. Era distinto a lo que inmaginaron.
Otros buscan un estatus, pero me refiero con esto respecto a sus pares. Son los payasos del curso. No se sienten cómodos hasta que alguno de sus compañeros le brinda su atención.
Me da la impresión que la generación de estudiantes de hoy es mucho más inmadura que la mía o la de mis padres. ¿Será que yo me estoy poniendo viejo? Hoy veo mucho más niños a los estudiantes. A veces los noto muy 'pajaritos'. Combatiendo el estrés que brinda la responsabilidad, con alcohol, amoríos fugaces y carrete pesado. Obviamente no todos.
En todas estas cosas noto un hambre. Hambre de estabilidad, de seguridad, hambre de sentido y de trascendencia.
Gracias a Dios, si hiciera un ayuno de este tipo de hambre, yo se perfectamente a que refrigerador puedo ir y terminar con este ayuno... ¿pero ellos?
Ellos que en los próximos años van a dirigir nuestro Chile, ¿podrán hacerlo con la 'guata vacía'?
¿De que manera este apetito influirá en las decisiones que deben tomar? ¿serán honestos, justos, fieles y juiciosos? o ¿se echarán a la boca cada trozo de mundo que puedan para poder saciarse?
Lógicamente no puedo hablar de todos, pero es lo que hoy por hoy me llama la atención cuando visito las universidades de este 2009.
Que el Señor bendiga y guarde a los universitarios de nuestro país. Gracias por el privilegio que has concedido a miles de jóvenes chilenos hoy (incluyéndome a mi y a mi esposa) de poder educarnos, soñar y poner en práctica nuestras ideas en la Universidad.
Que Dios nos ayude, a los cristianos universitarios, a ser promotores del alimento vivo que nutre de verdad. Que sacia para siempre, y que se puede compartir y no se acaba jamás.
5 comentarios:
Bueno
ahora queda pensar cómo satisfacer esa hambre.
Piensa aún cuántos GBUístas hay así, y peor con los no cristianos.
Horrible.
¿Qué haremos al respecto?
El otro día fui al peda y me senté con unos estudiantes a conversar, todos en promedio 20 años... ¡fue muy entretenido!... obviamente yo aporté muy poco... uno que otro comentario vano.... pero me dediqué a escuchar....
No creo que sean más niños que nosotros, o pajarones como indicaste, estoy en absoluto desacuerdo.
Al contrario, están mejor nutridos que nosotros en cuanto a lo que concierne a la realidad social... ten en cuenta que despertaron antes de la niñez que nosotros!!!
Y tienen un hambre verdadera de aprender y ser sorprendidos... de ser escuchados, de comunicarse, de encontrar a Dios no un Dios lejano... un Dios cercano.
De hecho m'hicieron pensar en la maneras de transmitirles el evangelio a estos estudiantes hambrientos y demandantes de Dios... realmente son desafiantes!
Recuerda Gustavo como eras tú a tus 20. Eras bastante pájaro así como yo!!! No es justo que a tus casi 29 los compares con nuestra generación... yo creo que se parecen bastante a nosotros solo que están mejor informados, ellos nacieron con internet practicamente... ah y despertaron más luego de la inocencia tb... por cierto... también son más descaradamente desinteresados y desprendidos en cuanto a los asuntos que no les interesa... y allí nece una profunda necesidad que merece la pena tenerle cuidado y estudiarla cuidadosamente... son pragmáticos a cagar!!
Pero en esencia son igualitos que nosotros... las mismas necesidades puestas en los late-2000s.
No dejes de sorprenderte... no envejezcas tan pronto!!
Otra cosa... saca la bendita verificacion de palabra!!!
Pa que te sirve sino pa darle un buen dolor de cabeza al que postea con taaanto cariño!!!
Es otro signo de la vejez que se nos viene encima...
jajajaajajajaaj
te contaré que muero de aburrimiento, por eso, me dediqùé a leer blogs, mas creo que estás viejo u olvidadizo... varias de las características que has señalado de los jóvenes de hoy no difieren mucho de la nuestra, creo que el hambre es una constante, quizá la diferencia es que ésta no se disimula, bajo una careta de religiocidad o de estudiante con objetivos claros. Eso de saciarse con el Pan del cielo es un tema sobre todo para nuestra generación consumista, no sólo de bienes, sino también de placer insaciable.
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