ESTE post está indirectamente relacionado con "Te Puse Un Nombre..." del blog de la Joy; así como también con mi propio post de unas semanas atrás: "Miedo". Es un post bastante autoreferente. Es una reflexión sobre mí.
Otros títulos posibles para este post son "No Soy Amistoso" o "¿Quién es en realidad Gustavo S.?"
Hace días que me anda dando vueltas en la cabeza este asunto, así que aprovechando esta cuestioncita voy a desarrollar un poco el tema, no muy esperanzado de llegar a sacar algo en limpio, per al menos así podre ordenar un poco las ideas.
Soy un tipo solitario. Esa es la etiqueta que me he puesto. La cargo conmigo hace años, cuando viví en San José de Maipo, era un único niño viviendo en un mundo de adultos (viví en un hospital para tuberculosos por 7 años), por lo que mi relación con pares se vio afectada de una u otra manera. Siempre me sentí más cómodo con gente mayor. En la iglesia no tuve amigos de mi edad sino hasta bien entrada la adolescencia. En el colegio siempre escogí uno o dos y con ellos me mantuve. Aprendí a jugar solo, aprendí a valerme emocionalmente por mi mismo (o bien, recurrir a mis papás, pero en una relación más horizontal.. se entiende?).
Bien, ahora me está afectando todo esto. ¿Cómo?... en varias formas, hasta ahora.
Quienes son mis amigos más cercanos lo saben: saben que no saben. Los más intuitivos, saben cuando estoy pasando por bajones, o cuando estoy feliz, etc. Pero de mi boca no sale nada... al menos la mayoría de las veces. Soy cerrado como una ostra, y si me presionan a comunicarme más me cierro, e inclusive me molesto.
Soy una oreja, que no tiene boca. Me encanta escuchar a los demás, aconsejarlos si me es posible... pero ¿qué pasa por mi corazón?... solo lo sabe Dios... y yo (a veces).
Me interesa la gente, y mi interés es genuino. A quienes considero mis amigos, daría mi vida por ellos. Pero por algún motivo me cuesta hacerles participe de mis asuntos.
Hay veces en que esto es un poco chocante (imagino) para quienes me rodean. Ahora que estoy en GBU el asunto se ha incrementado. Ocurre que al principio cuando quiero conocer a alguien, me intereso por conocer muchos aspectos de ese alguien. Entonces aparento una extraña extroversión y sociabilidad. Con el tiempo esto va pasando (y no es que ya no me interese la persona), y empiezo a mostrarme un poco más "hostil".
Mmmm
Creo que estas son mis etiquetas...
Si les busco un "por qué" veo que son un método defensivo... ¿Será mi orgullo?... creo que sí...
Me ha traido muchos problemas. Callo cuando debería hablar. Soy poco claro y eso se malinterpreta. Me ha traido problemas en mis relaciones de pareja... uy, si que si.
En fin... que siervo más inútil soy... así me siento muchas veces.
Espero que el Señor me redima de esto tb.
PD. A medida que fui escribiendo esto me dieron cada vez menos ganas de terminarlo... al final no escribí lo que en realidad queria. Que cosas... no?.
1 comentario:
Como te dije... atente a las consecuencias, ya que lo que publecaré ahora es una reflexión de hace mucho, mucho tiempo, tanto como lleva nuestra amistad.
Sí, si eres una PERSONA solitaria. A veces no logro entender por qué. ¿Sabes lo chocante que fue, luego de que me conociste, el no poder conocerte más, porque te cerraste? Me sentí dolido, porque sentía que no recibí lo mismo que había entregado.
Por ejemplo, en el ConoSur, te la pasaste atareado en un millón de cosas, preocupado de todo, pero dejaste tu propio mundo de lado. Incluso, enterarte de algunos acontecimientos de ese entonces, que se veían tanto en mis actitudes, me sorprendío.
Pero llegó Super Michala Joy Thamm y me dijo que aprendiera a amarte tal como eras, ya que eres así, y así es como hay que quererte. Creo que me quedé tranquilo desde ese entonces, pero con un sabor amargo de desarraigo porque no siento mutua la cercanía. Eres uno de mis mejores amigos, pero a veces no siento eso recíproco, sino que unilateral.
Pero ya basta de reproches, porque esta no es la gracia de este post.
Voy a contarte un gran secreto, algo que hace tiempo lo pensé, así que lo diré.
¿Sabes por qué eres así, solitario, callado, haspa para cuando tienes que hablar? Porque Dios te hizo así.
Me he dado cuenta, con el tiempo, que los cristianos consagrados de corazón tienden a identificarse en sus actitudes, y modo de ser, con algun siervo de Dios del pasado, en alguna o casi todas tus actitudes.
¿Sabes a quién me parece que te pareces? A Moisés. No creas que ese versículo del año pasado fue porque sí. Dios hizo a Moisés tartamudo. Incluso casi lo mataron, fue criado en el palacio del faraón, tenía un sentido tal de justicia que defendió a uno de sus compatriotas de los abusos de los egipcios matando uno... pero no lo aceptaron tuvo que arrancar... Volvío, y titubeó al actuar ya que era tartamudo, y no sabía cómo hablarle al faraón, por lo que necesitó un Aarón. A pesar de todo ello, hizo grandes milagros en nombre de Dios. Incluso se agobió tanto que llegó Jetro y le enseño la delegación de labores. Se enojó por la dureza de los israelitas, y por eso no entró a la Tierra Prometida. Pero murió lleno de años, y de fuerzas, en un esplendor de sabiduría que no se ve mucho en los ancianos de la Biblia.
¿Quién es el que calla cuando tiene que hablar?
¿Por medio de quién han sucedido milagros?
¿Quién ha estado agobiado por el trabajo?
Adivinen.
Yo te recomendaría amigo mío que estudiaras Moisés más profundamente, para que puedas sacar mucho provecho de ello.
Tal vez no necesites un Aarón. Necesitas que Dios abra tus labios y te use para hablar Sus palabras.
Tal vez no necesitas delegar tantas tareas. Tal vez sí. ¿Tienes un Jetro que te aconseje?
Tal vez no veas los resultados de tu trabajo inmediatamente.
¿Que vas a hacer para que ello se haga posible?
¿A cuantos jueces vas a formar?
¿A cuantos sacerdotes?
¿A cuantos Caleb y Josué?
Date cuenta de tu labor y misión en la tierra, y en este momento de tu vida.
Queremos conocerte mejor.
Sácale partido a tus dones.
No dejes que tus temores o defenzar detengan el poder que Dios te ha dado.
Confía en Dios para que su poder se perfeccione en tus debilidades.
Tienes amigos en quien confiar. Y tienes a tu Padre que te dará la fortaleza para poder levantar los brazos y ganar la batalla. Y si te cansas, los sopstendremos.
Publicar un comentario