DESDE QUE COMENCÉ A ESCRIBIR ESTE BLOG, POR ALLÁ POR 2004, había escrito a veces seguido, a veces menos, pero cuando lo inicié me puse firmemente no dejar de publicar, aunque sea una vez al mes. Y lo había cumplido. Si alguien revisa para atrás, verá que desde Octubre del 2004 hay por lo menos 1 post por cada mes.
Sin embargo Febrero fue la excepción.
Nuestra idea era viajar el día 27 a las 9:00 am, para así finalizar nuestras vacaciones.
Habíamos estado en Los Lagos y Chiloé, y habíamos descansado. Ahora habíamos parado por dos noches en Concepción, para ver a la familia y descansar un poco del viaje.
Pero esa noche, ocurrió lo que todos ya sabemos.
Como he dicho a algunos, el terremoto sólo liberó el 30% de nuestra adrenalina en esa semana. Los días posteriores fueron muy inciertos. Dios nos guardó, pero era natural aflijirse al ver tanta locura humana.
El terremoto mostró el egoísmo humano, casi tan potentemente como la solidaridad.
A veces reflexionaba, cuando veía a la gente saquear, armar barricadas, etc. No había una voz, que dijera "todo va a estar bien". Nadie informaba qué estaban haciendo por ir a ayudar a las personas (si es que estaban haciendo algo). Ese silencio agotaba la paciencia, y cada uno buscaba rascar sus propias pulgas.
Y comenzó la excepción. Una tensa calma, en la noche dominada por los militares. Y cuando todo era silencio, los balazos, y uno que otro temblor.
Mi guaguita se quedaba sin comida. Pero Dios nos proveyó en todo momento.
Gracias a unos amigos y a mi hermano pudimos ser rescatado.
Pero durante un mes, los que quedaron allá han estado en mi corazón.
Dios nos cuidó tanto... que es dificil creer que pasamos lo que pasamos, en el lugar donde estuvimos.
Hoy las colas para el agua, la suciedad, los destrozos, los militares, el silencio, la oscuridad, parecen tan lejanas. Pero para otros aún es el pan de hoy.
Bueno, estas son mis cabilaciones, escritas para retomar mi propuesta este día: escribir una vez al mes, al menos.


