
Porque mentimos. Porque decimos que sí, cuando es no. Porque no decimos toda la verdad. Porque ocultamos información. Porque estamos llenos de orgullo. Porque nos protejemos a nosotros mismos. Porque pensamos que somos lo más importante. Porque nos gusta que nos halaguen (y perseguimos reconocimiento). Porque robamos. Porque bajamos música y películas de internet sin pagar. Porque hacemos cosas terribles en secreto. Porque nos gustan los "pitutos". Porque compramos libros pirata. Porque copiamos software. Porque robamos tiempo ajeno. Porque sacamos la vuelta en el trabajo. Porque no nos damos por aludidos cuando nos piden ayuda. Porque ensuciamos y destruímos el planeta. Porque matamos. Porque nos hacemos abortos. Porque asesinamos por dinero. Porque odiamos con el pensamiento. Porque somos clasistas, sexistas y racistas. Porque matamos en el corazón. Porque creemos que los otros no tienen derechos. Porque no reconocemos nuestros deberes. Porque tratamos mal a nuestros padres. Porque trabajamos hasta destruírnos a nosotros y a nuestras familias. Porque pensamos que el dinero es Dios. Porque tenemos relaciones sexuales prematrimoniales. Porque tenemos relaciones extramaritales. Porque codiciamos con la mente a hombres y mujeres. Porque somos pervertidos. Porque nos hemos prostituído. Porque vemos pornografía. Porque codiciamos lo que tiene el vecino o el amigo. Porque traícionamos. Porque violamos la confianza. Porque engañamos para que nos cobren menos. Porque envidiamos. Porque hablamos mal de las personas, que conocemos y a quienes no conocemos. Porque nos engolosinamos con los caguines ajenos. Porque nos divertimos con las desgracias ajenas. Porque vemos a los demás como si fuesen objetos. Porque no tenemos compasión de los pobres. Porque no hacemos nada para salvar nuestro planeta. Porque nos gusta ser el centro de atención. Porque no descansamos un día a la semana. Porque no damos las gracias. Porque somos nuestro propio Dios y Señor.
¡Gracias Dios!
Necesitábamos un Salvador

